Historias para no dormir

30 mayo, 2010 at 11:47 (Autoescarnio, Mamitis, Se parte...)

Qué poco misterio hay en el título, ¿verdad? Aunque, quizás debería haber puesto “Historias DE no dormir”.

La razón es simple, tengo una hija, Mini, que de vez en cuando tiene pesadillas y se despierta llamando a su mamá, como todos los críos de ciertas edades del mundo.

Lo peor viene, sin embargo, cuando los críos se juntan. Mis sobrinos pequeños, Jesse y Bicha, se han quedado a dormir esta noche. No han tenido pesadillas, pero en la habitación de Mini sólo hay dos camas y no hay manera de meter tres personas en ellas, aunque sean de tamaño hobbit (pero sin las panzas, comen sano). Así que Bicha y Jesse han dormido en la habitación de Mini, cómodamente, y Mini ha dormido con su mamá, que es una servidora.

Mi cama es grande, metro cincuenta de ancho por dos metros de largo; tres preciosos metros cuadrados para desparramarnos ampliamente. Y debo decir que, en ese sentido, anchas hemos dormido. Lo realmente incómodo han sido el peluche que ha puesto en medio, Potorro (un perro de tamaño 1/2 hobbit, negro, suave y peludo, que da un calor de tres pares de c*j*nes), y los ronquidos.

Mini RRRRRRRRRROOOOOOOOOOONNNNNNNNNCCCCCCCCCAAAAAAAAA. Parecía una prueba de carpintería, sección serrucho.

Cuando estábamos las dos en la cama, ella abrazada a Potorro y yo leyendo, no la he oído, porque estaba de lado y no roncaba. Pero cuando he apagado la luz y he conseguido quitarle a Potorro de los brazos, Mini se ha puesto panza arriba y ha empezado el concierto.

Primero he intentado que se diera la vuelta. Chasquidos con la lengua, empujoncitos y, cuando nada de todo eso ha funcionado, manipulación maternal directa. Un estironcito por aquí, un empujoncito por allá, un poco de palanca por este otro lado… A dormir.

Dos segundos después estábamos otra vez en la carpintería de Mini. Más manipulación maternal. Que nones, que en cuanto la soltaba volvía a su posición idónea para el ronquido perfecto y continuaba con sus prácticas de concierto.

He probado con los algodones en los oídos, pero lo único que conseguía era hacerme ecos del ronquido dentro de los canales auditivos; me he tapado la cabeza con la almohada, con la sábana, con las dos cosas a la vez, me he tapado los oídos con las manos (con el mismo resultado que con los algodones), he colocado a la niña y la he apalancado con almohadas para que no se moviera… Y que nada, que seguía poniéndose boca arriba en cuanto yo me colocaba para dormir.

Estaba ya rozando la desesperación de las cinco de la mañana cuando se me ha ocurrido incordiarla con el puñetero peluche, a ver si así se despertaba lo suficiente como para moverse por sí misma y quedarse definitivamente en posición de lado, por si así colaba y yo podía por fin dormir…

Se ha agarrado al puñetero Potorro como si en ello le fuera la vida y se ha colocado de lado, instaurando por fin el silencio.

Y yo me he quedado flipada, sin poder dormir, mirando a mi niña agarrada a su peluche y partiéndome de risa.

¡Mi niña es lesbiana!

Anuncios

2 comentarios

  1. David said,

    Jajaja, para haberte visto la cara en ese momento, jajaja.

  2. Mauge said,

    X.D
    Sl final se le quedó el nombre al peluche.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: