… Se pasa por aquí

28 abril, 2011 at 19:41 (Uncategorized)

Y descubre que tenía esto algo más que abandonado. Mis pobres fans… Uy, pero si no tengo.

El problema ha sido que poco o nada tengo para contar, como ahora, básicamente. Mi vida es monóóóóóótona, dividida a partes no equitativas entre el mundo del sueño y el de la vigilia. Cuando duermo no me pasa nada, que yo sepa, y durante el día es poco más o menos igual de aburrido.

Veamos, la lista de mis funciones habituales, no exhaustiva (no odio tanto a mi pobre ordenador), es breve: me ocupo de mi hija, de mi casa y de buscar curro. De mí, a veces, también me ocupo, pero no muy a menudo, porque es una labor poco interesante. Además, por un precio muy módico, me lo hacen en la estética mientras yo me relajo. Por otro lado, también… Ups, me parece que no hago nada más.

¿Lo veis? Mi vida es aburrida. Nunca me pasa nada y mucho menos nada que merezca la pena ser contado. Que merezca ser contado con sentido del humor, ya… Si eso no es misión imposible enésima parte, que baje Diox y lo vea.

Es verdura la coliflor, digo… Es verdad que socializo poco, porque soy una persona no insociable, pero no tan sociable como mi hija, para qué nos vamos a engañar. Además, para más remate, llevo DOS MESES de mudanza. En principio, si todo va bien, parece que ya hemos terminado y sólo falta devolver las llaves del piso en el que vivíamos antes (sí, todos, mis pes incluidos), y, si todo va mal, mataré al propietario, esconderé el cadáver y tiraré las llaves al río (coño, que aquí no hay…). Pues al mar, ea.

Lo que tengo muy claro es que no voy a hacer otro pu** viaje a buscar más cacharros que la mayoría de las veces ni sabemos que los tenemos y, encima, después de cargarlos, traerlos a la nueva casa y descargarlos, acaban en la basura. NO HIJA, NO. Hasta ahí podíamos llegar.

Además, resulta que estoy estudiando unas opos que han quedado muy abandonadas por culpa de la mudanza, pero me han dicho que aún estoy a tiempo si aprieto bien los codos. Y, como está el curro como está, creo que me merece la pena apretar los codos todo lo que pueda y un poquito más. A ver si me coloco de una vez, pero de maría no, por favor, que me da ardor de estómago.

En fins, que mi rutina se ha ido al car*j* con la mudanza y, según parece, ahora la recuperaré. Que será diferente, claro, porque, para empezar, ya no vivo en Palma City. Ahora vivimos en un pueblo mu majo del que no daré detalles por si las mosquis, aunque no creo que nadie lea esto aparte de mí y de mis amigos, que ya saben dónde estoy.

Como decía, ahora vivimos en un pueblo que está a tomar por culo de la City (normalmente, 10 minutos, pero intenta coger la autovía a la hora en que la coge todo el mundo y luego me lo cuentas), en una casa más grande que el piso, pero con menos habitaciones y por tanto menos rincones, razón por la cual hemos podido deshacernos de toda esa basura sentimentalmente importante que temía que tendríamos que ponernos de gorro para poder ir del dormitorio a la cocina. Además, y esto sí es una ventaja importante, el piso era de alquiler, como ya ha quedado claro antes, y la casa en la que estamos ahora la tenemos a medias con el banco. Se supone que es nuestra, pero tal como está el pastel, yo no lo diría muy alto.

Lo malo es que, por ejemplo, sólo hay dos habitaciones convertibles en dormitorio en la parte de arriba y una en la de abajo. Si no fuera porque mis pes quieren despacho, sería fácil: un cuarto para la niña, uno para mis pes y el de abajo para mí.

PUES NO. La suite de arriba para mis pes, obviamente, el cuartito pequeño para el despacho y el cuarto de abajo, que reconozco que tiene unas dimensiones considerables, a compartir entre la niña y yo. Duermo en la misma habitación que una klingon de metro cuarenta y menos de ocho años que ronca, habla en sueños y se levanta a mear TOOOODAS las noches a las dos y media de la mañana. Ya he llegado al punto de despertarme con ella, encender la luz automáticamente y apagarla cuando vuelve, ¡sin llegar a despertarme del todo!

Y cuando se despierta por las mañanas… Da igual que sean las nueve de la mañana, lo cual es una hora razonable, o las cinco de la madrugada: SE HA DESPERTADO (pronúnciese en tono siniestro). Esto significa que ha acabado el sueño, lo cual quiere decir que su insaciable curiosidad se ha puesto en marcha, lo cual quiere decir que se me jodió la noche. Empieza con las preguntas sobre el origen y la razón de ser del universo (¡por favoooor, que mis neuronas aún no se han recuperado de la paliza de ayer!), las necesidades gastronómicas, qué ropa me pongo, ¿vendrá hoy la prima Bicha?, ¿habrá un eclipse de Sol en Júpiter hoy a las seis y cuarto de la tarde, hora de Greenwich?

Y lo peor de todo es que no parece enterarse cuando le dices que quieres seguir durmiendo y que se calle la boquita, que ya se volverá a dormir (si es de madrugada, si es de mañana, la mando a incordiar a los abuelos y doy media vuelta). Tiene puesto el automático de la curiosidad universal y todo es un misterio.

Pero yo he averiguado por fin por qué los niños dejan de dormir con los padres.

Continuará?

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